Anónimo
Una tarde de calor,
la señora Inés, después de haber cocinado algo y de haber limpiado, decidió
tomar sol en la terraza de su casa. Lo que nunca pensó Inés era que se iba a
quedar dormida. Pasaron las horas e Inés despertó. Ya eran las siete de la
tarde y tenía que cocinar para su hija, que venía a comer con el novio. Tenía
pensado hacer ñoquis pero como se había dormido no llegaba a ir al
supermercado. Hizo lo que tenía en la heladera. Tenía un poco de carne y
cebolla. Se le ocurrió hacer cebolla con carne y fideos.
Llegó la hija con el
novio y la comida estaba lista. La hija estaba tan contenta de haberla visto a
la mamá y a l vez ansiosa de comer los ñoquis, que le dijo:
—Má… ¿los ñoquis ya están?
—No, hija, me dormí en la terraza y no llegué a ir a comprar; pero no te
preocupes, te cociné algo rico.
—Uh, ¡bueno má! ¿Qué hiciste?
—Carne con cebolla y fideos —dijo Inés.
Inés estaba contenta
de ver a su hija y a la vez dolorida, por haberse quemado. Pero por suerte había
podido despertarse para preparar la cena.
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