En base a “Final
para cuento fantástico” en Borges, J. L. Cuentos
breves y extraordinarios
Anónimo
En una tarde de
abril había una muchacha y un hombre. Los dos estaban desempleados, se
conocieron en un bar; los dos casualmente leyendo un periódico, buscando
empleo.
—Estás buscando empleo —dijo el hombre.
La muchacha lo miró y le dijo:
—Sí. ¿Cómo sabés?
—Porque te vi leyendo el periódico en la
sección de empleos. Yo conseguí uno que es para cuidar una quinta, pero debo
llevar a una muchacha que haga la limpieza. ¿Te interesa? —le preguntó el
hombre.
—Sí, necesito el empleo —respondió la
muchacha.
—Bueno, vamos ahora, ¿para qué perder tiempo
aquí?
—Bueno, vamos —dijo ella.
Llegaron a la quinta.
—¡Qué extraño! —dijo la muchacha, avanzando cautelosamente—. ¡Qué puerta
más
pesada!
La tocó al hablar, y se cerró de un golpe.
—¡Dios mío! —dijo el hombre—. Me parece que no tiene picaporte del lado
de adentro.
¡Cómo, nos ha encerrado a los dos!
—A los dos no. A uno solo —dijo la muchacha. Pasó a través de la puerta y
desapareció.
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